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Sexualidad y discapacidad

Alguna vez te has preguntado, ¿cómo funciona la sexualidad en personas con discapacidad? Antes de abordar este punto, es necesario hablar de distintos conceptos.

En primer lugar, es preciso tener en cuenta que cada quien es “único e irrepetible” y por lo tanto hay diversidad entre las personas. Esto significa que nos gustan cosas distintas, tenemos ocupaciones, creencias e intereses diferentes, nuestras relaciones cambian con una u otra persona, existiendo tantas posibilidades como personas en el universo. 

Con esta primera idea, si tenemos en cuenta esta variedad de posibilidades, podemos entender que existen también sexualidades diversas, no mejores ni peores, solo diversas; teniendo en cuenta en segundo lugar que, la sexualidad va más allá de las relaciones coitales / genitales y entonces las posibilidades son aún mayores, porque su expresión y su vivencia tienen en cuenta otras manifestaciones (besos, abrazos, caricias, palabras, diferentes tipos de relaciones, entre otras) y cada quien lo vivirá a su manera. 

Es importante recordar que en muchos momentos se ha considerado que las personas con discapacidad (independientemente de cuál sea la discapacidad: visual, auditiva, cognitiva, física, entre otras.) “pierden” su sexualidad a causa de su discapacidad y se deja de lado este aspecto, se ignora, se le resta importancia o se considera tabú.

Ya en el campo de las personas con discapacidad, es necesario reconocer que las discapacidades también pueden ser muy variadas y afectar en distintos niveles a quienes las viven, desde formas leves hasta muy graves, alterando aspectos funcionales, estéticos, neurológicos, de relación, entre otros. Si tenemos en cuenta que estas personas también son únicas e irrepetibles, con sentimientos, preocupaciones y necesidades, es posible reconocer que son diversas y que su sexualidad es tan importante como otras dimensiones de sus vidas; porque a pesar de la discapacidad, siguen siendo seres sexuados y atender todas sus necesidades es posible. 

Ya hemos dicho que la sexualidad es muy amplia y por lo tanto no se reduce a un solo punto, así que la sexualidad en personas con discapacidad requiere de atención y cuidado. Esto quiere decir que la pueden vivir y manifestar a través de diversas situaciones: sentirse amados y cuidados, la compañía, el reconocimiento como personas que merecen respeto y afecto, los besos, los abrazos, las caricias, las relaciones sexuales, formar su propia familia así como tener hijos e hijas en caso de desearlos. 

Es claro que las vivencias de la sexualidad van a ser distintas en cada quien y que es preciso adaptarlas a la situación de cada persona. Es decir las personas con discapacidad tienen el derecho de vivir y expresar su sexualidad, sin ser dejadas de lado o exponiéndolas a la discriminación.

¿Te surgen preguntas? Sácate esa duda de la cabeza:  


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