Caso

Alcohol y sexo

¡Que una noche de rumba no se vuelva un problema!

Andrea tiene 18 años, es la hermana menor de su hogar y en general tiene una buena relación con su familia, a veces tiene discusiones con sus papás, pero cree que es algo normal. Se acaba de graduar del colegio y aún es muy cercana con sus amigos, es un grupo grande y todos la quieren por su forma de ser, es extrovertida y amable. 

Andrea acaba de terminar su primera relación de pareja, estuvo con Camilo durante dos años, pero él se fue a estudiar a otra ciudad y decidieron terminar porque no querían llevar una relación a distancia. Esta separación ha sido muy dura para Andrea, ya que antes de ser su novio Camilo fue su mejor amigo y, además, fue la primera persona con la que tuvo relaciones sexuales.

Durante toda la relación, ambos llevaron con mucha calma y responsabilidad su sexualidad, para los dos fue la primera vez y tenían una relación monógama, pero igual preferían siempre usar condón para prevenir cualquier riesgo de una infección de transmisión sexual o un embarazo no planeado, además Andrea asistió a una cita de anticoncepción, en la que una enfermera le sugirió utilizar un implante subdérmico como método de anticoncepción para tener doble protección. Para ella lo más importante siempre ha sido disfrutar de manera responsable su sexualidad.

Aunque la tusa ha sido difícil de llevar, la universidad le ha ayudado mucho a Andrea. Las clases y los nuevos retos le ayudan a mantener la mente ocupada, además, este nuevo ambiente le ha permitido conocer personas nuevas y hacer nuevos amigos.
La prioridad de Andrea no es conseguir una nueva relación, pero en una de sus clases conoció a Miguel y le gusta mucho. Cree que es una persona amable, inteligente y además le parece súper churro. En la última clase él la invitó a una fiesta en casa de uno de sus amigos y a ella le pareció el mejor plan para estar con él, conocer más gente, bailar y pasar un buen rato, así que sin dudarlo aceptó su invitación.

El día de la fiesta Miguel pasa por ella a su casa y llegan juntos, apenas entran se dan cuenta que la mayoría de personas están bailando y tomando. Por lo general ella prefiere no tomar mucho porque siente que es muy “media copa” y se enlaguna fácilmente, sin embargo cuando Miguel le ofrece una copa con aguardiente piensa que si le dice que no, él va a creer que ella es una tonta, así que lo recibe y se lo toma. Empiezan a bailar y ambos siguen tomando, Andrea empieza a sentirse relajada y desinhibida, así que cuando Miguel le da un beso ella lo permite sin preocupación. 

Así pasa la noche, entre tragos de aguardiente y besos que se van volviendo más apasionados, Andrea se siente muy mareada y confundida, no oye muy bien lo que le dicen y las palabras no tiene mucho sentido, entonces cuando Miguel le pregunta algo ella le dice que sí, y después de eso no recuerda mucho más, hasta la mañana siguiente. Cuando se despierta le duele la cabeza, siente ganas de vomitar y además no está segura de en donde está, después de un momento se da cuenta de que no está sola, a su lado está Miguel. Cuando él se despierta ella le pregunta que pasó y él le dice que tuvieron relaciones porque la noche anterior ambos tenían muchas ganas, ella le pregunta si usaron condón, y le explica que realmente no recuerda nada de lo que pasó. 

Desafortunadamente, en medio de los tragos y las ganas no usaron un cóndon, cosa que preocupó mucho a Andrea. Después de una corta conversación con Miguel, ella recogió sus cosas y regresó a su casa, una vez allá pensó en lo que había pasado; no se sentía culpable por haber tenido sexo con Miguel, pero no se sentía tranquila de no recordar nada si bien sabía que no tenía riesgo de un embarazo porque aún estaba usando el implante, aún existía la posibilidad de contraer una infección de transmisión sexual (ITS). Además, le molestaba pensar que, aunque ambos habían estado tomados ella no había dado su consentimiento y, finalmente aunque ella si quería tener algo con Miguel, le habría gustado esperar para que eso pasara, para hacerlo con seguridad y tranquilidad para disfrutarlo al máximo.

Más tarde, cuando se sintió mejor habló nuevamente con Miguel y ambos acordaron hacerse exámenes para asegurarse de no tener alguna ITS. Ambos recibieron el acompañamiento y la asesoría necesaria y afortunadamente los resultados arrojaron que no tenían nada.

¡Ojo! Beber alcohol no garantiza que vayas a incurrir en conductas sexuales de riesgo, como tener relaciones sin protección, pero el alcohol si afecta tu cerebro, haciendo que se altere tu voluntad y capacidad de tomar decisiones. Además, físicamente puede hacer que a los hombres se les dificulte mantener una erección y reduce la lubricación en las mujeres; por todo esto, nuestra recomendación es que si quieres disfrutar de cada encuentro sexual al máximo evites que estos se den en estado de alicoramiento. Si tienes más preguntas te invitamos a que sigas navegando en Sexperto.co, para que te saques cualquier duda de la cabeza.

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